Ser o parecer, esa es la verdad

Ante los hechos desencadenados luego de la muerte del archiduque Francisco Fernando en 1914, nuevos órdenes políticos basados en ideologías de izquierda y derecha (comunismo y fascismo) buscarán la manera de apoderarse del poder, para “restablecer el orden político y la estabilidad social”
Símbolo Nazi


Guerra… Más necesidad de información… Los medios de comunicación avanzan, aparece la radio y el cine. Ahora, la gente afligida por la guerra, se divierte con un proyector y se informa por un aparato.

Será Joseph Goebbels, el padre de la propaganda europea, el primero en aprovecharse de la situación. Ante un grupo de espectadores afectados por la situación bélica, influidos cada vez más por el capitalismo y exentos de una identidad propia que los hacen moverse como unos más del montón (masas), Goebbels buscará “repetir mil veces una mentira para transformarla en verdad”. Lo logra, llevando al pueblo alemán la ideología nazi, a través de eslóganes, el enlace de cercanía con el pueblo y la identificación alemana con el entonces régimen alemán.

Este tipo de propaganda, se va expandiendo por toda Europa, logrando su objetivo a través de unos mecanismos de manipulación: fortalecer el odio por los contrincantes, simplificar los hechos, y presentar una situación radical de los hechos (mal o bien)

La comunicación totalitaria busca coartar toda posible crítica, y se crean instituciones como el departamento de propaganda (creado por Goebbels) para hipnotizar al pueblo y evitar cualquier tipo de diatriba. En Rusia también aparece la propaganda, con el fin de vender el ideal de la creación de un Estado Nuevo que exija grandes sacrificios (comunismo)

Este tipo de propaganda que busca exaltar una mentira como si fuera una verdad, se le pone el nombre de propaganda negra, y el redactor comunicacional pasa a ser casi como un funcionario del gobierno de turno. Ambas ideologías hacen uso de ésta, sus medios de propaganda son aparentemente distinto; pero, al fin y al cabo, todo estuvo destinado a lo mismo: a rebajar la dignidad del hombre para usarlo como un objeto impulsor de intereses políticos…


… Y así, el fin “justificó” los medios.